En el “Opinión APOYO Consultoría” de marzo de este año los especialistas refieren que la exoneración del ISC al diésel y gasolina de 84 y 90 octanos no es la medida más adecuada ante la volatilidad del precio del petróleo y tendrá un costo de S/325 millones mensuales, que podría volverse permanente.
La reacción del Gobierno ante las protestas ha sido deficiente. Las desatinadas declaraciones de sus representantes y del mismo presidente Pedro Castillo exacerbaron las protestas. Lo más grave es que el paquete de medidas que finalmente anunció el Gobierno para reducir el impacto negativo del incremento temporal de precios es deficiente. La exoneración de impuestos a los combustibles (ISC) y a productos alimenticios (IGV) no son respuestas adecuadas ante el aumento de precios, pues son poco efectivas, no están focalizadas en atender a la población más vulnerable y son permanentes o difíciles de revertir.
En el “Opinión APOYO Consultoría” de marzo de este año los especialistas refieren que la exoneración del ISC al diésel y gasolina de 84 y 90 octanos no es la medida más adecuada ante la volatilidad del precio del petróleo y tendrá un costo de S/325 millones mensuales, que podría volverse permanente.El precio del petróleo ha subido persistentemente este año, aunque con una alta volatilidad, desde US$ 80 el barril en diciembre hasta US$ 124 el barril a comienzos de marzo, cotizándo recientemente por debajo de los US$ 100.
La exoneración del ISC a los combustibles será políticamente muy difícil de revertir, lo que generará menor recaudación de manera permanente, beneficiará en mayor medida a las familias y empresas que consumen más, y terminará incentivando el consumo de combustibles que generan mayores emisiones de carbono.


