Pero si exigen a visitantes y vendedoras no dejar basura o hacer sus necesidades fisiológicas en la zona
Jonathan Carlos C.
Luego de que se conocieran las quejas y denuncias públicas realizadas por comerciantes, fotógrafos y visitantes del Cristo Blanco, quienes evidenciaron que el atractivo turístico estaba siendo cercado con palos y púas, al parecer con intenciones de cerrar el conocido lugar, los propietarios de los terrenos en los que se encuentra ubicada la efigie religiosa y las cruces desmintieron que esa sea su intención y aclararon que lo que ellos buscan es ordenar el lugar.
Arnold y Katerine Matamoros Huaranca, los hijos de la propietaria Clotilde Huaranca, manifestaron que ellos son propietarios de la zona, debido a que su abuelo compró la zona de Pukamoq’o (zona roja) hace casi 100 años, en 1936, y aclaró que es imposible que el Cristo Blanco ni las cruces del lugar serán retiradas pues ellos son respetuosos del patrimonio.
‘Nos han calumniado, no retiraremos ni el Cristo Blanco ni las tres cruces que están colocadas allí., somos respetuosos del patrimonio. Nosotros somos propietarios de 8 hectáreas de terreno, que colindan con la pista principal (Circunvalación), así como con la Iglesia San Cristóbal. Tenemos el CRI de la SUNARP actualizado y el plano respectivo. Lo que buscamos es que se ordene, porque aquí las personas que la visitan y las mismas vendedoras dejan su basura, y los que tienen que limpiarla al final, somos nosotros’ dijo Arnold Matamoros.
Añadió que el problema surgió con las vendedoras de artesanías quienes intentaron colocar unos palos cerca de la efigie, desconociendo que hay dueños de esos terrenos, por ello es que pidieron la presencia policial pues como propietarios no habían autorizado esos trabajos.
‘Pedimos que sean respetuosos de la propiedad privada, todas las personas vienen sin pagar 1 sol, lo que me parece injusto, se tiene que pagar’ dijo el propietario, sin embargo, al consultársele que ellos estaban de acuerdo con cobrar entrada, manifestó que su intención no es cobrar entrada, contradiciendo a sus primeras palabras.
Finalmente, Ronal Matamoros, ratificó que no iban a retirar el Cristo Blanco y lo único que buscan es ordenar todo este espacio.
A su turno, Katerine Matamoros, la otra propietaria de esta familia, indicó que evaluarán la permanencia de las vendedoras del lugar debido a que por estar en una propiedad privada no está permitido el comercio ambulatorio, ellas incluso usan sus terrenos como baño, botan basura y las comidas que consumen.
‘Nuestros gastos son mayores, porque nosotros somos los que tenemos que limpiar todo lo que dejan los visitantes, hemos presentado proyectos a la Dirección de Cultura para que exista un ordenamiento aquí, pero no hay respuestas porque se necesita de un presupuesto’.


