Ricardo Montero Reyes
Gerente de Publicaciones
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Oficialmente, más de 50,000 compatriotas han perdido la vida por complicaciones causadas por el virus covid-19, aunque datos no confirmados señalan en más de 150,000 los muertos. Lo que está sucediendo es intensa-mente lamentable, pero no tendría que llevarnos a perder de vista que a futuro podríamos enfrentar problemas aún más dramáticos, pues un importante número de niños podrían llegar a la adultez mermados en posibilidades físicas e intelectuales porque sufren de desnutrición, anemia y obesidad.
El INEI ha revelado que el 2020 se cerró con un 12% de la población menor de 5 años padeciendo desnutrición crónica, y con un 40% de los infantes de entre 6 y 35 meses con anemia.
Es claro que esta situación variará a peor si se mantiene o se profundiza la pobreza, que en niveles monetarios afectó en el 2020 a un 30% de la población del país, 9.9 puntos mayor a la registrada en el 2019. La OMS advierte que quienes viven en la pobreza absoluta tienen una probabilidad cinco veces mayor de morir antes de los 5 años, y los que sobreviven reducen su capacidad de aprendizaje, de información, asistencia sanitaria, productividad y calidad de vida, con lo que se perpetúa la pobreza.
Existen esfuerzos de organizaciones civiles peruanas por incluir el tema en la agenda pública y en la de los partidos políticos. Sin embargo, los resultados no han sido totalmente auspiciosos ante una realidad que la institución ADN Juvenil Perú, formado a partir del proyecto ‘Uniendo fuerzas por la nutrición del Perú’, ha conceptualizado como la pandemia del hambre.
Los candidatos a la presidencia que intervienen en la segunda vuelta electoral han hablado mucho sobre sus propuestas para disminuir la pobreza, que es esencial para evitar una mayor desigualdad económica y social, y un futuro colmado de ineficiencias. Pero no basta disminuir la pobreza para alcanzar menores registros de desnutrición, anemia y obesidad. También es necesario propiciar una buena alimentación.
En esa línea, Perusan, una plataforma de instituciones y especialistas de la sociedad civil que busca contribuir a mejorar la seguridad alimentaria y nutricional en el Perú, ha planteado la urgente necesidad de que los candidatos expongan propuestas sobre este tema. Así, se debe promover y garantizar una alimentación saludable, reforzándose la buena nutrición y los buenos hábitos alimenticios, poniéndose atención en los menores de 5 años.
Paralelamente, se debe poner en marcha un programa de contundente apoyo al desarrollo productivo y sostenible de la agricultura familiar y de la pesca artesanal. La meta debe ser disminuir la pobreza con urgencia, y con el mismo énfasis reducir la desnutrición crónica infantil, la anemia en niños menores de 3 años y la obesidad, propiciando la alimentación nutritiva y fomentando buenos hábitos de consumo.


